Ash colgó banderines de colores para su fiesta de cumpleaños. Pikachu practicaba chispitas junto a la mesa del pastel. “¡Chispita, chispita!”, cantó Pikachu. Entonces Ash vio un hueco vacío con forma de pastel.
Eevee señaló hacia los manzanos. Allí estaba Munchlax, cuidando el pastel enorme. “Yo también quería un pastel de fiesta”, dijo Munchlax. Pikachu vio un gorrito de papel a su lado.
Pikachu podría haber lanzado un rayo al pastel. En vez de eso, se sentó calladito junto a Munchlax. El gorrito tenía el nombre de Munchlax escrito por dentro. “¿Chispita, chispita?”, preguntó Pikachu.
Munchlax le mostró su dibujo de cumpleaños hecho con crayones. Tenía amigos, globos y dos pasteles. Pikachu dio un golpecito con la cola en la hierba. ¡Del dibujo subieron figuras doradas!
Ash y Eevee llegaron corriendo bajo las figuras brillantes. Ash puso una segunda vela en el pastel. “Caben dos cumpleaños”, dijo. Munchlax sostuvo el gorrito con mucho cuidado.
Todos cantaron para Ash y Munchlax a la vez. Pikachu cortó la primera rebanada en dos trozos. “¡Chispita, chispita!”, gritaron todos los amigos. Las migas salpicaron la cara de crema de Munchlax.
Después del pastel, la cola de Pikachu brilló otra vez. Una figura dorada mostró una semilla bajo unas piedras. Eevee olfateó el camino por el jardín. Los amigos siguieron su rastro de luz suave.
Bajo las piedras crecía una flor con forma de estrella. Sus pétalos se abrieron con tres semillas diminutas que brillaban. Pikachu le dio una semilla a cada amigo. “Chispita, chispita”, susurró el jardín.