Al día siguiente, la alcaldesa Mabel reunió a todos en la plaza del pueblo. “Vamos a construir una nueva parte de Mole Town muy lejos, por si acaso”, dijo. Milo y Max asintieron, y el equipo de excavación partió con pasos valientes y silenciosos.
Cavaron y cavaron, creando un túnel largo y liso. La tierra estaba blanda y el trabajo se sentía constante y tranquilo. Entonces, la patita de Milo sintió algo fresco y húmedo en la pared.
Un fino chorro de agua empezó a brotar de un agujerito. “¡Un lago subterráneo!”, susurró Max, viendo el agua brillar bajo la luz de la linterna. El chorro se hizo más rápido y el suelo del túnel empezó a llenarse de lodo.
“¡Piedras y tierra, rápido!”, gritó la alcaldesa Mabel. El grupo de Mole Town metió piedras y tierra en el agujero hasta que el agua se convirtió en un simple goteo. Todos celebraron en voz baja, pero el tapón se tambaleaba y temblaba.
Gota… gota… el agua empujó de nuevo y el tapón empezó a gotear. Milo respiró hondo. “Necesitamos una idea mejor que un simple bloqueo”, dijo, y todo el pueblo empezó a pensar en un plan inteligente y seguro… ¡continuará!